SALUD EXTREMA

Cómo dormir bien

Dormir bien - Salud Extrema, por Mario Luna

Cómo dormir bien - Salud Extrema (Mario Luna)

Cómo dormir bien y evitar el insomnio, por Mario Luna

¿Duermes poco o mal? ¿Te cuesta conciliar el sueño? ¿Te desvelas en algún momento de la noche? En suma, ¿padeces alguna forma de insomnio?30

Si persigues la Salud Extrema, dormir bien es mucho más que un mero placer. De hecho, el sueño juega un papel clave en procesos cruciales para tu felicidad y salud.

Desde la regulación de tus hormonas, hasta el reseteo de tu cerebro, pasando por la reparación celular y el incremento de tu función inmune, dormir bien se convierte en requisito indispensable del desempeño óptimo de éstas y muchas otras actividades esenciales que tienen lugar en tu cuerpo.

Resumiendo: pocas cosas van a propiciar tanto tu plenitud física como una noche de buen sueño. Por suerte, cuentas con muchos aliados naturales para ayudarte a conciliarlo y a continuación voy a compartir contigo cinco de mis favoritos.

Lo son por tanto por su eficacia como por lo fácil —y a menudo placentero— que resulta implementarlos.

¿Preparado? Presta atención al siguiente vídeo:

https://youtu.be/m6r65QNVm6A

Recapitulando, si quieres dormir bien:

  1. APROVECHA LA LUZ NATURAL Y REFUERZA TU RITMO CIRCADIANO NATURAL.
  2. EVITA LAS FUENTES DE LUZ CUANDO SE ACERCA LA HORA DE DORMIR.
  3. GENERA UN ENTORNO OSCURO, FRESCO Y SEGURO.
  4. VIGILA LO QUE COMES Y BEBES.
  5. DESARROLLA UN RITUAL QUE, TRAS UN DÍA GANADOR, TE PERMITA DESCONECTAR Y REDUCIR ESTÍMULOS NOCTURNOS.

La importancia del punto cinco no puedo enfatizarla bastante. Por un lado, si te cansas tanto física como mentalmente, todo tu ser te estará pidiendo a gritos que lo pongas en modo «off» al llegar la noche. Por otro, me parece fundamental…

…que tu ritual nocturno sea de desconexión y no de estimulación.

Y no te hablo sólo de la luz y los ruidos, sino también de los contenidos mentales que consumes o generas antes de dormir.

Aunque cueste un poco tomarlo en serio, he comprobado en propia piel que los pensamientos tienen una capacidad abrumadora para cambiar la química de tu cuerpo. Por eso…

En mi caso particular, sé que he conseguido cansarme y que estoy embarcándome en un ritual de sueño eficaz cuando, al abrir mi lector digital con la luz apagada, no soy capaz de sostener la lectura por más de 20 minutos.

Literalmente.

Tanto es así, que ha habido noches que se me han cerrado los ojos con el dispositivo en la mano.

Pero, como te he dicho, trato de leer cosas más o menos neutras, que no me estimulen en exceso. Por ejemplo, libros de macroeconomía o La ilíada, de Homero.

Si en lugar de ello optase por obras de filosofía o motivacionales, he comprobado en propias carnes que puedo desvelarme con ideas ilusionantes de proyectos o fragmentos de toda esa infinita retahíla de libros, vídeos o didácticos que aspiro a crear algún día.

Ni el exceso de preocupación ni de ilusión se avienen con el buen sueño.

Por eso, aunque en mi libro Psicología del Éxito te hablo de La hora dorada (justo al despertarte y poco antes de dormir) como momento idóneo para imprimar tu cerebro con contenidos potenciadores, esto sólo es válido en la medida en que no te impida dormir bien por «sobredosis de motivación» (como me pasa a mí).

Y, si nada de lo dicho funciona para dormir bien (lo que por lo general implica conciliar fácilmente un sueño intenso y mantenerlo a lo largo de 7 u 8 horas), siempre puedes recurrir a suplementos o «ayuditas químicas» que te ayuden a lograr dicho objetivo. Por desgracia, este es un terreno escabroso en el que, si te equivocas, el remedio puede acabar siendo peor que la enfermedad.

De modo que, si finalmente optas por esta clase de vías, mi consejo es que te informes bien de lo que metes en tu cuerpo, y sus posibles efectos a corto, medio y largo plazo.

Consúltalo con tu médico, pero no te limites a ello, ya que cuando se trata de recetar tratamientos farmacológicos para situaciones crónicas, demasiados médicos carecen de perspectiva suficiente y a menudo llevan a sus pacientes a la sobremedicación.

En mi caso particular, el único suplemento que uso es un suplemento natural de melatonina (la hormona inductora del sueño por excelencia que naturalmente producimos, aunque a veces en cantidades insuficientes) y plantas de tradición milenaria, como la valeriana y la pasiflora, o algo más exóticas, como la «amapola de California» (eschscholzia californica).

A veces uso este suplemento, pero le retiro la vaina de la cápsula por contener aditivos que no me convencen.

De nuevo, esto puede que no sea lo ideal. Entre otras cosas porque, al ofrecerle a mi cuerpo ayudas externas, quizás no esté fomentando la producción de recursos propios. Por eso, mi consejo es que «aguantes» tantos años como puedas durmiendo bien sin ningún tipo de suplementos.

Y, cuando esto ya no sea posible, infórmate a fondo antes de generar un nuevo hábito de suplementación.

Por cierto, ¿cuáles son tus estrategias para dormir bien? Siéntete libre de hacerme llegar tu comentario en la sección correspondiente. Los leo todos.

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Un fuerte abrazo.

Mario Luna.

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