Comer sano con bajo presupuesto

¿Quieres comer de forma saludable con un presupuesto limitado?

Comer de forma saludable con poco dinero, por Mario Luna

¿Poco dinero? ¿Economía precaria? ¿Pobre como una rata? Pero aún así… ¿quieres comer sano y avanzar hacia la salud extrema?

Voy a ofrecerte seis claves que estabas esperando y que, aun cuando tu situación económica no sea demasiado boyante, te permitirán darle a tu organismo todo ese amor real que tanto necesita.

¿Lista? ¿Preparado? Dale al “play”:

Como has visto en el vídeo, cuando deseas avanzar hacia la salud extrema con el mínimo desembolso de dinero, tu objetivo gira en torno a tres ejes:

  1. Reducir la toxicidad y otros efectos adversos de cada caloría
  2. Aumentar la densidad nutricional de cada caloría
  3. Minimizar el precio de cada caloría

¿Y cómo lo logras?

Lo cierto es que hay muchas cosas que puedes hacer para restar toxicidad, sumar densidad nutricional y minimizar el precio de cada caloría, pero hoy vamos a repasar las seis claves del vídeo al tratarse de hábitos muy simples que, sin demasiado esfuerzo, podrás incorporar en tu día a día:

  1. Invierte en calidad, no en cantidad.
  2. Haz tus listas de compra por establecimiento.
  3. Prioriza la comida real, estacional y local.
  4. No escatimes en los alimentos que cunden.
  5. Cambia el chip a la hora de socializarte.
  6. Practica el ayuno intermitente.

Empecemos por la primera…

 

1. Calidad Vs Cantidad

Calidad Vs Cantidad
El nuevo enemigo no es la escasez de calorías, sino el bajo valor de las mismas.

“Niño, termínate todo lo que hay en el plato…”

Lo sé, lo sé… Tus abuelos se empeñaban en cebarte como a un lechón navideño. Tus padres te recordaban todas esas personas que mueren a diario de hambre en el mundo y  la importancia de no desperdiciar la comida.

Y, hasta cierto punto, era cierto.

Pero lo cierto es que, hoy en día, la gente que muere de hambre en el mundo lo hace más por razones políticas (en las que no vamos a entrar) que porque exista verdadera escasez de alimentos en el planeta. Nos hemos hecho tan productivos y tecnológicos que, si de verdad nos lo propusiéramos por medio de una iniciativa colectiva, coordinada e inteligente, podríamos alimentar a todos los seres humanos del planeta con relativo poco esfuerzo.

En cuanto a los países desarrollados… ¡mira a tu alrededor!

¿Conoces a alguien que haya muerto o enfermado por déficit calórico? No: las personas anoréxicas y las que hacen huelga de hambre no cuentan.

Te pregunto si conoces a alguien que, por razones ajenas a su voluntad, haya sufrido algún problema serio de salud porque no lograse alcanzar la cantidad diaria mínima de calorías requeridas.

Complicado, ¿verdad?

El enemigo es otro:

El enemigo no es la falta de calorías, sino el exceso de calorías vacías o tóxicas.

¿Estamos?

Lo que hay es demasiados obesos desnutridos y muchos delgados metabólicamente obesos (ya hablaremos de esto en otro artículo) también desnutridos.

Porque el verdadero azote que experimenta nuestra sociedad es el de una epidemia de personas que, pese a sufrir sobrepeso, experimentan deficiencias nutricionales. Pero no de calorías, sino de ciertas vitaminas, minerales, encimas, etc.

O de personas con problemas autoinmunes o inflamación crónica provocados por dichas carencias o una alimentación y estilo de vida con efectos tóxicos para su organismo.

Por eso,

el primer paso es cambiar el chip y dejar de pensar que te están regalando algo cuando te ofrece gratis (o a mejor precio) productos con calorías vacías o tóxicas.

Para que entiendas hasta qué punto esto tiene consecuencias en tu día a día, te pondré un ejemplo un tanto radical.

Un día montas una fiesta en tu casa. Al día siguiente, te encuentras el frigorífico repleto con las sobras de guarrerías (bollería, dulces, chocolatinas, refrescos industriales, etc.) que, con la mejor de las intenciones, trajeron algunos de los invitados.

Pues bien, te diré algo.

Si tiras esos alimentos a la basura, estás dañando al planeta, a tu sociedad, a su economía y a la tuya. Pero si te los comes “porque es un pecado tirar la comida”, los perjudicas todavía más.

Por supuesto, lo mejor sería no tener todas esas guarradas en la nevera en primer lugar.

Lo segundo mejor sería enviarlas a alguien que, de verdad, experimente problemas a causa de un déficit calórico, ya que en su caso le va a hacer más bien que mal.

Pero si las tienes —y lo segundo no es viable—, el mal ya está hecho. Y ese día tu cuerpo va a salir mejor parado si practicas el ayuno que si te comes esas cosas “para no desperdiciar”. Pues, a la larga, ese tipo de ahorros te va a salir caro, ya que van a hacer más probable que experimentes:

  1. Mayor malestar y cansancio, por lo que desperdiciarás energía y capacidad para ser productivo y aportar algo genial al mundo.
  2. Enfermedades crónicas ahora o en el futuro, convirtiéndote en una carga económica para ti y para el mundo.

Resumiendo:

Para que tirar esas porquerías a la basura fuese un desperdicio, haría falta que no hacerlo e ingerirlas te aportase algo. Pero lo cierto es que…

…esas calorías no suman, restan.

Transfiriéndolas de la basura —que es lo que son— a tu organismo, no evitas que se desperdicie nada. Porque…

…lo único que logras es convertir a tu propio cuerpo en un contenedor de desperdicios.

Así que, aunque la conclusión resulte un tanto contraintuitiva, pregúntate: ¿cómo vas a estar tú mejor? ¿Cómo va a estar mejor el mundo?

En el vídeo pongo el ejemplo de las drogas duras porque entiendo que a ninguno de los lectores de Salud Extrema les dolería tirar una dosis “regalada” a la basura… ¿o sí?

Bromas aparte, ¿te ha quedado claro el mensaje principal? Aun a riesgo de pasarme de machacón, déjame recordártelo una vez más:

No comer es mejor que comer mal.

Lo que en la práctica signfica que, a menos que pases tanta hambre que sufras de una deficiencia calórica seria:

Saltarte una comida es más sano que hacer una mala comida.

Tatúatelo.

 

2. Listas de compra por establecimiento

Haz tus listas de compra por establecimiento
Haz tus listas de compra por establecimiento

Como seguramente ya habrás intuido,

la Salud Extrema es una situación ideal, pero también la actitud ante la vida que la persigue.

¿Y qué es lo que dicha actitud hace cuando se enfrenta a un presupuesto limitado? Esto:

Potenciar al máximo la capacidad de cada euro para acercarte a la salud extrema.

En el sentido —esta vez sí— de tu “potencial biológico”.

Hay muchas formas de lograr esto y quizás la más sencilla de todas es

crear tu lista de compras por establecimiento.

Así, cuando pases por cualquiera de ellos, sabrás exactamente lo que tienes que comprar ALLÍ Y SÓLO ALLÍ

De hecho es lo que yo hago. Si entras en la página de facebook de Salud Extrema, comprobarás que a menudo publico fotos de mis compras, compartiendo contigo dónde las realizo.

Y la razón es triple:

  1. Mostrarte dónde puedes tú también adquirir buenos alimentos con la mejor relación calidad/precio que conozco.
  2. Inspirarte con mi actitud en caso de que en tu ciudad o país no exista dicho establecimiento, para que adaptes nuestra filosofía a tu entorno.
  3. Premiar con nuestro consumo ( el mío y el de mis seguidores) a las empresas e industrias de la alimentación que tienen en cuenta nuestras necesidades y demandas, mostrándoles que así van “por el buen camino” e indicándoles lo contrario al resto.

Por cierto, no: a día de hoy ninguna empresa me paga por publicitarla (y si algún día me salen espónsores, te adelanto ya que sólo aceptaré aquellos cuyos productos y servicios yo consumiría igualmente).

Volviendo al tema de las listas, te puedo garantizar que si adoptas este sistema te sorprenderá lo rápido que progresas y cómo tu despensa y tu nevera van mejorando paulatinamente y sin sobresaltos. La cosa es tan sencilla como:

  1. Desarrolla YA el hábito de organizar tu lista de compra por establecimientos (y numerosas apps, como Ol Shopping List o Google Keep te permiten hacer esto cómodamente).
  2. Aplica el el principio del kaizen a este proceso, incluyendo nuevos alimentos y lugares y reemplazando aquellos que con el tiempo se vean superados por otros.

Y llámame friqui, pero algo me dice que acabarás disfrutando del proceso tanto como yo.

 

3. Comida real, estacional y local

Consume frutas y verduras de temporada
Consume frutas y verduras de temporada

Como te comento en el vídeo, la primera distinción que tienes que hacer es esta:

Aprende a diferenciar la comida de los productos.

Y es relativamente fácil, porque a menudo los productos suelen estar envasados con colores y diseños llamativos, suelen contener toda suerte de aditivos, han sufrido varios procesos y tienden a aguantar más tiempo que la comida sin echarse a perder.

Aquí no vamos a entrar en el debate de si el aove (aceite de oliva virgen extra), el jamón de bellota sin aditivos, el chocolate puro y otros súper alimentos del Olimpo son comida o son productos, porque…

…eso sería un debate para besugos y aquí a los besugos nos los comemos.

¿Estamos?

No te estoy diciendo que vuelvas a las cavernas, que te calientes haciendo fuego con dos piedras ni que cultives tus propias alcachofas. Por más que a algún que otro paleorradical le encantaría que lo hiciese, en Salud Extrema nos consideramos ante todo “biohackers”, por lo que abrazaremos gustosos cualquier vía DEMOSTRADA que te acerque a tu potencial biológico (o incluso lo trascienda).

¿Que a menudo desconfiamos de la industria alimentaria o farmacéutica?  Correcto, pero…

…no es porque desconfiemos de la ciencia, sino de aquellos que la pervierten con fines interesados.

Por si algún rezagado no lo ha captado todavía:

En Salud Extrema abrazamos la ciencia.

Pero la ciencia imparcial y objetiva de verdad.

Aclarado esto, si entiendes la diferencia entre la comida saludable de los productos poco saludables, ya sabes lo que tienes que hacer. Si no la entiendes, evita cualquier alimento que haya sufrido la manipulación del ser humano hasta que la entiendas.

En ambos casos (y especialmente cuando hablamos de frutas y verduras), trata siempre de favorecer la comida estacional y local, porque:

  1. Es menos probable que haya sido modificada, irradiada, congelada o manipulada de cualquier forma para aguantar largos periodos y desplazamientos.
  2. Tiende a preservar un porcentaje mayor de sus propiedades, al reducir todos estos procesos.
  3. Va a suponerte un ahorro considerable.

Además, al consumir de los productores locales, estarás apoyando este tipo de economía mucho más inteligente y sostenible, tanto para los consumidores como para el planeta.

Y aunque ya hago alusión a ello en el vídeo, aprovecho para recordar una vez más a mis amigos del continente americano (o de cualquier otro país fuera de España), que lo importante no es lo que hacemos en Salud Extrema, sino la filosofía que nos lleva a ello.

Así que…

…en lugar de preguntarte por qué no hablo de los alimentos de tu región (que desconozco), pregúntate cómo aplicaría esta filosofía si estuviera allí a tu lado.

Y quizás la solución que encuentres no sea perfecta, pero como tanto enfatizamos en Psicología del Éxito:

La acción supera a la perfección.

 

4. Invierte más en los alimentos que cunden

Invierte más en los alimentos que cunden
No escatimes cuando se trata de alimentos que cunden

Hay alimentos y condimentos que te pueden durar semanas o meses, o cuyo precio por caloría es muy bajo aun cuando optes por la opción premium.

El aceite de oliva o de coco, la mantequilla, el tocino, la sal, las especias, el café o el té, el arroz, las legumbres, los tubérculos, las cebollas, los frutos secos y muchas verduras entran de cabeza en alguna o ambas de estas dos categorías.

O sea,

hay alimentos que cunden. O duran. O las dos cosas.

(Sí, lo sé, he mencionado la mantequilla, el arroz y las legumbres, alimentos que pertenecen a categorías que algunos paleoextremistas demonizan, en tanto que otros expertos —como Mark Sisson o Chris Kresser— pueden defender en función de cómo, cuándo y cuánto y que en Salud Extrema abordaremos algún día sin prejuicios y con más detenimiento. De momento, quédate con que las cosas no son siempre blancas o negras, como ya te mostré en el artículo Arroz blanco, ¿sí o no? ).

Por eso, aunque tiene todo el sentido del mundo que te preguntes si tu economía es apta para comer salmón salvaje marinado o jamón de bellota todos los días, seguramente cometes un error de cálculo al comparar precios en alimentos cuyo precio por caloría es muy bajo de todos modos. Dicho de otra forma,

con los alimentos que cunden, hay poco margen en términos económicos, y mucho margen en términos de salud.

Es decir, incluso si tu presupuesto es limitado, con esta clase de alimentos deberías de priorizar la calidad sobre precio, ya que la diferencia tendrá un impacto bajo sobre tu economía.

Una diferencia que, sólo con aplicar los dos puntos siguientes, quedará más que compensada.

 

5. Cambia tus hábitos a la hora de socializarte

Socialízate con bebidas saludables y de bajo coste
Socialízate con bebidas saludables y de bajo coste

Con lo que consumes cuando te socializas pasa exactamente lo contrario a lo expuesto en el punto anterior. Pues…

…ciertas opciones de “consumo social”, van a tener un gran impacto sobre tu bolsillo.

Y, por suerte para los amantes de la salud extrema, suelen coincidir con las que tendrán repercusiones más negativas sobre tu bienestar físico.

Así que la solución es bien simple:

Al socializarte, reemplaza las opciones caras e insanas por aquellas saludables y baratas.

  • Lector: “Pero Mario… ¿no es eso poco glamuroso?
  • Mario Luna: Puede serlo si te dejas arrastrar al trance colectivo.

Pero, si hay algo que desmarca a aun kaizeneka de la mayoría de atrapados mentales, es su capacidad para ser un extraño en el rebaño.  Usando una expresión en inglés, to think out of the box y servirse de su creatividad no sólo para abrazar nuevas tendencias, sino para crearlas.

Y en esto, de nuevo,

el kaizen se convertirá en tu mayor aliado.

Un día te enteras de que el agua con hielo picado, limón, menta y hierbabuena (servida exactamente como un mojito pero sin azucar ni alcohol) es un deleite no sólo para el gusto sino también para la vista. Otro día descubres un sitio en el que te preparan todo tipo de té e infusiones cuyo aspecto no tiene nada que envidiar al de un daikiri o un mai tai.

¿Captas la idea? Cada pequeña mejora que vayas incorporando en tu sistema de consumo social se irá sumando a las anteriores, provocando ese efecto de mejora constante incremental que tanto disfrutamos los amantes del kaizen.

Y lo mejor de todo es que, al decantarte por estas opciones, vas a desembolsar mucho menos que por sus contrapartidas menos saludables.

 

6. Ayuno

Practica el ayuno intermitente
Practica el ayuno intermitente

Si hay un tema al que le prestamos atención en Salud Extrema es este: el ayuno.

Y la razón es muy simple:

Si la industria farmaceutica pudiera patentar un principio activo que tuviera los efectos del ayuno, presenciarías la campaña de marketing más feroz de la historia.

Evidentemente, el ayuno intermitente merece un —o mejor dicho, muchos— artículos aparte, así que no voy a enumerarte sus múltiples beneficios y ventajas, que van desde la pérdida de grasa y depuración del organismo al rejuvenecimiento celular, pasando por propiciar la neurogénesis (formación de nuevas neuronas).

Ahora sólo puedo recordarte lo que ya apunto en el vídeo, puesto que:

Ninguna otra estrategia para perseguir la plenitud física y tu potencial biológico va a salirte tan económica.

Y todo ese dinero que te ahorras lo puedes invertir en aplicar mejor aún los puntos anteriores.

Espero que te hayan gustado el vídeo y el artículo. Si quieres no perderte ninguno de ellos, suscríbete (aquí) al canal Salud Extrema y, para estar siempre actualizado, hazte seguidor del blog clicando en el botón de abajo.

Un cálido saludo.

Mario Luna.

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